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Micmacs – Un Plan de Locos
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TÃtulo original: Micmacs – a tire-lorigot. Dirección: Jean – Pierre Jeunet. Intérpretes: Dany Boon, André Dussollier, Nicolas Marié, Jean Pierre Marielle, Yolandé Moreau, Julie Ferrier, Omar Sy, Dominique Pinon. Guión: Jean-Pierre Jeunet, Guillaume Laurant.  PaÃs de Origen: Francia. Género: Comedia. Duración: 104 min. Año de realización: 2009. Idiomas: Francés. SubtÃtulos: Portugués, inglés, inglés SHD, español. Editora: Sony.
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Hay directores que aprendà a apreciar con el tiempo. Uno de ellos es Jean – Pierre Jeunet. Soy honesto, para mÃ, Amelie, está lejos de ser una gran pelÃcula, pero es bastante simpática, cursi y en varios aspectos, original. Esa originalidad está marcada por varias cuestiones relativas a la dirección: el modo de narrar, el tono infantil, dulce, pero a la vez con algo oscuro de fondo, y sobre todo el estilo visual de Jeunet, que realmente hace imposible confundirlo con otro director.
Al igual que Tim Burton o Terry Gilliam, Jeunet es de esos realizadores amados por las nuevas generaciones de futuros cineastas por la forma en que mezcla pesadilla con realidad, estética con narrativa particular, cuentos de hadas con la ciencia ficción.
El mundo retrofuturista por donde se mueven sus personajes son apocalÃpticos – industriales y traen a la memoria las visiones del expresionismo alemán de Fritz Lang.
Hay dos periodos bien marcados en la filmografÃa de Jeunet: por un lado el de las siniestras fábulas infantiles en mundos horrorosos, como Delicatessen o La Ciudad de los Niños Perdidos. Ambas co dirigidas por Marc Caró, otro director visionario, con el que co dirigió muchas publicidades y comparten un similar estilo visual. El segundo periodo es el más romántico, en el cuál compone Amelie y Amor Eterno (particularmente, mi pelÃcula preferida de Jeunet). Ambas tienen tantas similitudes, y si bien algunos (mal)denominaron a la segunda como: Amelie va a la Guerra, personalmente, me parece una historia mucho más atrapante y compleja. Debe ser, quizás, que me encantan las obras sobre la Primera Guerra, porque se hicieron pocas (aunque todas valen la pena). Este segundo periodo estuvo filtrado por la primera experiencia de Jeunet en solitario, su único trabajo por encargo hasta el momento en Hollywood: la subvalorada Alien Resurrección (que supera bastante la tercera parte de Fincher).
Con Micmacs parece empezar otra etapa en la carrera de Jeunet, una que conserva cierta visión apocalÃptica, pesimista y crÃtica de la etapa con Caró, pero también cierto romance e ingenuidad de su periodo solitario. A la vez, es más relajada y menos pretenciosa.  Â
Bazil (genial Dany Boon), es un muchacho cuyo padre murió mientras intentaba desactivar una mina en el Sahara. 30 años después, es interceptado por una bala perdida que se incrusta en su cráneo pero no explota. Los médicos deciden dejársela adentro, antes que sacarla y que Bazil quede hecho un vegetal.
Cuando sale del hospital, descubre que lo echaron de la casa y lo reemplazaron en el video club para el que trabaja. El azar vuelve a intervenir y conoce a un grupo de genios marginados que viven debajo de una cueva de chatarra, que lo adaptan como parte de su banda (al mejor estilo Blancanieves y los Siete Enanos, como declara Jeunet en los Extras). Cuando su vida empieza a mejorar, llega accidentalmente a la fábrica de minas que mató a su padre, queda enfrente de la fábrica de municiones, de donde provino la bala que tiene alojada en la cabeza y lo puede matar en cualquier momento. Bazil descubre que los presidentes de ambas corporaciones son empresarios frÃos y competidores, asà que junto a sus nuevos amigos deciden crear una serie de confusiones (muy en la lÃnea Los Simuladores) para que ambos se enfrenten y terminar con ambas empresas al mismo tiempo.
Inspirada en el argumento de Yojimbo de Kurosawa (que tambien fue adaptada por Sergio Leone para Por un Puñado de Dólares en tono western; Hrafn Gunnlaugsson en El Vuelo del Cuervo en perspectiva vikinga; Walter Hill con Entre Dos Fuegos y sus gangsters de la era de la recesión; matones actuales en 7, el número equivocado de Paul McGuigan y recientemente por George A. Romero en La Resurrección de los Muertos, con zombies, por supuesto), Micmacs toma muchos elementos humorÃsticos de Guy Ritchie (la mezcla de enredos y género gángster) con influencias clownescos para crear a personajes que bien podrÃan remitir tanto a Jacques Tati como Buster Keaton.
Enredos, acción, algo de romance y bastante humor. Esta vez, por suerte no hay voz en off, y el discurso es directo. El director crea una obra accesible, comercial, sencilla, fresca y divertida, que critica sin metáforas el tráfico de armas y la carrera armamentista en Africa pero dejando de lado una mirada pretenciosa.
La fotografÃa barroca, predilección por colores ocres como el verde o el marrón, un montaje dinámico, ágil, rÃtmico, basura acumulada, una perfecta armonÃa entre efectos digitales y algunos artesanales en la lÃnea Michel Gondry. Visualmente es otro producto netamente del director, un fanático de los mÃnimos detalles de las personalidades. El diseño de sonido también tiene un lugar fundamental en el micromundo de Jeunet.
Por su parte, la paleta de personajes exóticos, que parecen salidos de un circo de fenómenos, es otro de los atractivos de la obra, especialmente si están a cargo de una primera lÃnea de intérpretes sólidos como Boon, Dussollier (siempre un placer culposo verlo en pantalla), Moreau (que se destacó en Seraphine), Pinon (infaltable en cualquier obra del director) o el veterano Jean Pierre Malliere.
El director admite en una entrevista realizada en Tribeca que es su obra más cinéfila y quiso incorporar homenajes para todos los directores. Desde Sergio Leone hasta Howard Hawks.
Además, la edición que Sony lanza en Zona 4 contiene un excelente detrás de cámaras que capta varias jornadas de rodajes, mostrando los desafÃos e infraestructura detrás de la pelÃcula, el proceso de edición, las pruebas con público y el estreno oficial. También está el proceso de diseño de una peculiar y divertida secuencia animada.
Los fanáticos de Amelie y Amor Eterno van a encontrarse con una obra distinta, y probablemente se decepcionen, pero lleva el sello de uno de los autores más imaginativos de nuestros tiempos. Con Micmacs, Jeunet se reinventa.
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