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Dejame Entrar
TÃtulo original: Let Me In. Dirección: Matt Reeves. Intérpretes: Kodi Smit-McPhee, Chloe Grace Moretz, Elias Koteas, Dylan Minette, Richard Jenkins. Guión: Matt Reeves basado en el guión y la novela de John Ajvide Lindqvist .  PaÃs de Origen: EEUU. Género: Drama-Terror. Duración: 118 min. Año de realización: 2010. Idiomas: Inglés. SubtÃtulos: Portugués, inglés, inglés SHD, español. Editora: AVH.
Ojala se Quedaran en los Doce
Hace tres años atrás, empecé a escuchar hablar de una pelÃcula sueca sobre niños vampiros que estaba causando sensación en el mundo. Aca fue traducida con el pésimo tÃtulo: Criatura de la Noche: Vampiro. ¿Por qué un tÃtulo tan hermoso como Deja Entrar al Correcto sufre tan sanguinaria discriminación? Lo que es cierto, es que ante las buenas crÃticas, terminé viendo el film de Tomas Alfredson y quedé deslumbrado por los climas, las actuaciones y la utilización del fuera de campo. Lo admito, el vampirismo no es lo mÃo (a menos que lo filmen Murnau, Herzog, Browning o Coppola) y me atrae muy poco cuando se compara el cambio hormonal adolescente o el lÃvido sexual con el género. Pero en la obra sueca, habÃa otra cosa: no solamente una historia de amor y sexo preadolescente sino también un castigo hacia los chicos molestos, muy al estilo Stephen King, con quien suelo simpatizar hace mucho tiempo.
Por supuesto, los estadounidenses no podÃan quedarse atrás y con el fenómeno Crepúsculo debÃan hacer su propia versión de la novela de Lindqvist. Lo que no se podÃa preveer es que el encargado de realizarla, Matt Reeves (ex socio de J.J. Abrams y director de Cloverfield), iba a hacer una obra en las antÃpodas hollywoodense, más hermética, frÃa y osada que la versión sueca, e incluso con mayores sutilezas visuales.
Esta vez la historia se traslada a Los Alamos, Nueva México. El clima es frÃo y se mantiene la época: 1983 para resaltar y criticar la polÃtica ultra conservadora religiosa y patriótica de la presidencia de Ronald Reagan. Owen es un chico de 12 años maltratado, marginado en la escuela, cuyos padres se están divorciando. Una noche conoce a Abby, una niña de su edad, que solo sale de noche y con poca ropa. Entre ellos comienza una relación amistosa porque ambos se sienten marginados sociales. Abby vive con un hombre que asesina personas para sacarles la sangre y asÃ… alimentar a Abby. Owen, por su parte debe enfrentar a Kenny y su banda de violentos preadolescentes. Como dice una frase argentina: los une el amor y el espanto.
Reeves mantiene los climas densos, austeros, introvertidos del film de Alfredson, los encuadres son muy poco convencionales para cualquier tipo de pelÃcula estadounidense de género. De hecho los pocos efectos especiales que se ven, están hechos con grandes planos generales y suceden entre sombras. Hay muy pocos momentos, donde los efectos toman protagonismo. Por el tipo de encuadre, incluso se podrÃa comparar con un film de Hanneke.
Reeves decide darle un tono más adulto, tenebroso y sangriento a la historia, y también hacer hincapie en la iniciación sexual de Owen (para eso agrega a una pareja de vecinos a los cuáles Owen, al mejor estilo James Stewart espÃa tener relaciones sexuales). Pero la tensión sexual también se traslada con Abby. En la primera pelÃcula se daba a entender que la vampira tenÃa 12 años hace mucho tiempo. En esta se enfatiza gracias a una notable interpretación de Chloe Grace Moretz que Abby es una mujer en cuerpo de niña en todo sentido. Y de hecho, Reeves decidió que cada vez que se encontrara con Owen, el maquillaje sea mucho más naturalista que el film original.
Al director también le interesa profundizar en algunos personajes adultos que el film original dejaba un poco de lado como el detective (gran actuación del subvalorado Elias Koteas) y en la relación entre Abby y el “padreâ€: (Richard Jenkins, nuevamente magnÃfico).
Manteniendo el tono naranja de la fotografÃa de Cloverfield, Reeves crea algunas secuencias de acción sencillas pero impactantes, de esas que nos dan esperanza de que todavÃa hay ideas en el Hollywood contemporáneo: por ejemplo el escape del “padre†dentro de un auto o el encuentro entre Abby y el mismo personaje en el hospital.
Tambien se nota la influencia de Spielberg en la forma de retratar al mundo adulto. Es muy interesante como (no) muestra a la madre de Owen durante toda la pelÃcula. Decisiones estéticas que suman a la hora de crear una tensión psicológica en los personajes.
La dirección de actores es brillante por donde se la mire. Kodi Smit-McPhee, que ya se habÃa convertido en promesa gracias a la interpretación de hijo de Viggo Mortensen en La Carretera vuelve a asombrar por la frialdad y represión emocional que le da al personaje. Si bien es menos austero y más verborrágico que Kare Hedebrant (que interpreta a Oskar en la original), esto ayuda a la vez, en darle una imagen más adulta y empática.
Ojala Smit-McPhee y Moretz mantengan esta calidad interpretativa durante mucho tiempo… como eternos actores de 12 años.
La banda sonora de Michael Giacchino aporta tensión y emoción a las imágenes, pero nunca la potencian, lo cuál es un logro porque significa, que las imágenes solas se sostienen. No por esto, la banda sonora deja de ser hermosa. Además no tiene el tono de las últimas composiciones que Giacchino hizo para cine. Como dije en la crÃtica de Super 8 (Abrams y Reeves comparten una visión de la infancia muy similar), el compositor es posiblemente el nuevo John Williams. Sus partituras nunca se repiten y por lejos es más versátil que contemporáneos como Hans Zimmer, en mi humilde opinión.
Más allá de que Reeves termina explicando obviedades en una escena cerca del final (imposición de los estudios que toman de idiotas e ingenuo al público), esta versión de Dejame Entrar es prácticamente superior a la sueca en muchos sentidos. Es verdad que la secuencia final no tiene el mismo nivel de tensión y suspenso que la original. Reeves decidió hacerla un poco más tétrica y esto provoca que la sorpresa sea más predecible. Pero por lo menos decidió mantenerla la mayor parte de la acción en fuera de campo. Si bien el film de Alfredson era más sutil, para el standard del Hollywood actual esta versión explica mucho menos de lo habitual. El discurso es básico, suficiente.
Una lastima que haya ido directamente a DVD. Los extras solamente traen un interesante “Detrás de Cámaras†en donde Matt Reeves y los productores hablan de la novela original, pero no de la pelÃcula: como si ellos hubiesen sido los únicos que la adaptaron. Curioso, teniendo en cuenta la repercusión que tuvo la original.
De esta manera, se confirma que J, J. Abrams no viene solo a marcar tendencia en el nuevo cine de género estadounidense. Matt Reeves confirma tener personalidad, carácter y sensibilidad para encarar géneros oscuros y remakes. No atarse a las reglas de los grandes estudios. Sin duda, es alentador.
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