A la sinopsis que figura con la ficha se le puede agregar un drama romántico y familiar entre Duke (Channing Tatum, una nueva estrella de acción), la mortÃfera Baronesa (Sienna Miller) y un tercer individuo del que no conviene hablar mucho. Â
El director Stephem Sommers supo darnos grandes entretenimientos como Aguaviva y las exitosas La Momia y La Momia Regresa. De hecho, en G. I. Joe repite elementos de esos films: desiertos, pirámides, Brendan Fraser (simpática su aparición como instructor) y el sudafricano Arnold Vosloo, quien hace de Zartan, uno de los Malos.
Luego de la fallida Van Helsing: Cazador de Monstruos levanta la punterÃa —un poco, al menos— con esta nueva pelÃcula de aventuras. G. I. Joe no le cambiará la vida nadie. Es más una tÃpica pelÃcula de fórmula: acción sin parar, tecnologÃa militar, comic relief (y negro, como lo es Marlon Wayans), villano con acento british... Pero está bien. Cumple. De hecho, las secuencias de acción son más comprensibles que las de Transformers.Â
Dentro del elenco hay bastante para destacar. El artista marcial escocés Ray Park le pone el cuerpo a Snake Eyes, el karateca de los Buenos. Park tuvo su momento de gloria cuando hizo de Darth Maul en el Episodio 1 de La Guerra de las Galaxias y del Sapo en X-Men. Aunque viene trabajando en Hollywood desde hace tiempo, sorprendente la presencia de Saïd Taghmaoui. Este actor francés de origen marroquà se hizo famoso por El Odio, polémico film francés de los ’90, junto a Vincent Cassel. Por su parte, Jonathan Pryce vuelve a componer a un presidente (en este caso, de Estados Unidos) ajeno a su nacionalidad. Recordemos que fue Juan Domingo Perón en Evita.
 Ah, el final deja todo servido para una secuela, como corresponde.






