
La 26ª edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata nos permitió conocer a grandes cineastas, que además resultaron ser grandes personas. Como el inglés Alex Cox. El director de clásicos de culto como Repo Man y Sid & Nancy vino a presentar una retrospectiva de sus films y también su libro 10.000 Formas de Morir (sobre Spaguetti westerns). Com osi fuera poco, dio una charla y se prestó a infinidad de entrevistas. Nosotros no nos podíamos quedar atrás. Siempre es un privilegio estar con gente de tan buen carácter como Alex.
¿Cómo empezó tu amor por el cine?
Recuerdo haber visto de niño, en la televisión inglesa, el final de Trono de Sangre, de Akira Kurosawa, con la muerte de Toshiro Mifune. También recuerdo ir al cine con mi padre, unas vacaciones en el Norte de Inglaterra, y ver una película en donde había un dinosaurio. Esos son mis dos primeros recuerdos del cine.
¿Cómo te formaste como cineasta?
Estudié cine en Inglaterra un año, y luego estuve tres años en la UCLA, en Los Ángeles. Ahí tuve acceso a muchos materiales de cine y a muchos equipos.
¿Cómo llega el punk rock a tu vida?
Por escuchar discos e ir a recitales. De esa manera llegué al punk.
¿Alguna banda específica que te haya volado la cabeza?
(Apasionado) ¡The Clash!
Contame sobre Repo Man. ¿Cómo fue que terminaste filmando esa historia tan particular?
Hicimos una serie de entrevistas a un recobrador, a un recuperadores de coches. Fui en auto con él, buscando coches. También le hice entrevistas a un patrullero. Sid & Nancy también surgió de la misma manera: de unas entrevistas a los que fueron colegas de Sid Vicious. En incidentes que pasaron, en historias que me contaron...
En cuanto a Sid & Nancy, el otro candidato fuerte al rol de Sid era Daniel Day-Lewis. ¿Cómo fue que terminaste eligiendo a Gary Oldman en lugar de él?
Tenía varios actores para seleccionar, pero los más destacados eran Gary Oldman y Daniel Day-Lewis. Daniel viene de una familia importante de Inglaterra. Es hijo del poeta de la reina...
Cecil Day-Lewis.
¡Cecil Day-Lewis, claro! Daniel viene de escuelas privadas y ha vivido una vida acomodada. Gary Oldman viene de la clase obrera, del mismo lugar que Sid Vicious. Daniel y Gary son talentosos, pero Gary venía del mismo ámbito que Sid. Tenían bastante en común. Daniel me iba a traer otra interpretación del personaje, una cosa más romántica. Entonces, los dos tenían talento, pero Gary tenía eso que te conté a su favor.
Incluso dicen que interpretó mejor a Sid Vicious que el mismísimo Sid Vicious.
Sí (sonríe). Sí, porque Gary es más inteligente que Sid Vicious, tiene más profundidad, ¿no? Sid era un tío bastante sencillo.
¿Y qué opinaron los Sex Pistols (sobre todo, John Lydon) cuando vieron la película?
Cada uno tenía opiniones diferentes. Dos de ellos colaboraron con nosotros en la filmación, como Steve Jones, el guitarrista, que nos ayudó con la música. John Lydon, muy buena persona. El actor que lo interpretó y yo nos fuimos a Nueva York, para conocerlo. Muy amistoso y buena persona. Después del estreno de la película, salió diciendo “Lo hicieron por el dinero” etc., y se generó una controversia. Pero incluso eso fue un gran apoyo para la película. Como la carrera de los Sex Pistols, porque ellos también se aprovecharon de la polémica.
En tus películas siempre hay toques de genialidad, como cuando en Sid & Nancy Malcolm McLaren dispara con su mano y suena el tiro.
Eso fue una mezcla entre la idea del actor y la posproducción.
En otras películas, de pronto la imagen corre a 12 cuadros, como en el cine mudo, y todos caminan rápido. Esas clase de repentinos recursos visuales son muy interesantes. ¿Cómo se te ocurren meterlos en la película? ¿Es algo pensado desde el vamos o cuando estás en la postproducción?
Normalmente esas cosas ocurren en la postproducción, ya que en el set me dedico al trabajo con los actores.
Contame sobre tu relación de trabajo con Joel Strummer.
Era un hombre interesante. Él ha hecho mucha música para mis películas. Y también hizo de actor, en Straight To Hell. También aparece en Walker, pero en un papel pequeño. Cuando hice una versión nueva de Straight To Hell (llamada Straight To Hell Returns), para corregir los errores de la versión anterior, me di cuenta de que era un gran actor. En mi opinión, su música en Walker es lo mejor que hizo desde The Clash. Para mí fue un privilegio estar tantos años trabajando con Joel. Después yo me fui a México para trabajar allá, y le dije que debía venir para conocer, pero nunca llegó. Y se dedicó al grupo que tenía antes de morir. Murió a los 50 años, del corazón. Y eso que llevaba una vida sana. Raro. Pero son cosas que pasan. Pero pudo ser hereditario, ya que dicen que su padre también murió joven.
Vos solés aparecer en tus películas, y también en películas de otros directores. Por ejemplo, trabajaste con Alex de la Iglesia en Perdita Durango y en Los Crímenes de Oxford. ¿Cómo fueron esas experiencias?
A Alex realmente no le gustan los actores, no habla con los actores. Prefiere trabajar con la imagen, los efectos especiales, la edición... Entonces, él te deja solo en el set. Pero los actores no hacen lo que les da la gana, porque él tiene muy claro qué es lo que quiere: “Tú, siéntate por allá, luego subes por allí...”. Tiene una idea muy específica de lo que quiere, incluso más que yo. Yo me preocupo más por los actores, incluso les doy más libertad. Pero Alex es una persona buena, muy amistosa. Y dibuja muy bien, sobre todo los storyboards. La experiencia de Los Crímenes de Oxford fue fantástica. Tampoco te decía mucho. Y filmaron todas mis partes en un par de días. Entonces aparezco como un hombre en silla de ruedas, sin piernas. Y después, estaba debajo de un cuerpo falso, deforme y sin brazo. Y pregunto al equipo: “Oye, ¿y si yo quiero salir para ir al baño o algo así, puedo hacerlo?”. Y me dijeron “Sí, pero va a costarnos una hora sacarte eso”. ¡No podía salir! (risas)
Contame cómo fue trabajar con material de Jorge Luis Borges, en Death and the Compass (basada en “La muerte y la brújula”).
Ah, maravilloso. De los mejores escritores que ha habido en el mundo, ¿no es cierto? Yo pienso que algo de Los Crímenes de Oxford también tiene algo que ver con Borges: misterio, crímenes que van a ocurrir... y el autor de la novela también es argentino.
Guillermo Martínez.
¡Claro! Un hombre que sabe de Borges. Un placer enorme trabajar con material de esa calidad, puff, un privilegio.
Revengers Tragedy tiene elementos shakespereanos, aunque la escribió Thomas Middleton, colega y contemporáneo del dramaturgo. ¿Cómo fue tomar ese material de siglos atrás y adaptarlo a nuestros tiempos?
Yo tuve que pelear con los productores y financistas, porque no le gustaba el idioma. Pero yo insistía, porque lo bueno de la obra era el idioma. Hay palabras modernas, pero quería mantener la poética del lenguaje. Tuve que pelear bastante para filmarla.
¿Qué le aconsejas a todas las personas que quieran dedicarse a hacer cine?
(Piensa) Es importante tener colegas. Es muy difícil hacer cine solo. Por eso es importante tener colegas que también sean amigos. Como Nicanor (Loreti), que hizo Diablo. Él trabajo con colegas que son sus amigos. Es importante tener un equipo que te apoye, sobre todo al principio de tu carrera. Hay que trabajar duro con los amigos. Un buen director necesita buenos actores, un buen guionista, un buen camarógrafo, un buen diseñador de producción... Es un trabajo en colaboración. No se puede hacer cine sin amigos.




