
En la lujosa sala dispuesta por el Alvear Palace nos terminábamos de acomodar cuando se sentaron frente al público, de izquierda a derecha, Jerry Katzenberg, Salma Hayek, Antonio Banderas y Chris Miller, acompañados por Axel Kuschevatzky.
En la media hora que siguió, el protagonista de El Gato con Botas, como era de esperarse, se destacó sobre el resto. De excelente humor, comenzó agradeciendo la bienvenida y remarcando los lazos que lo unen con nuestro paÃs, al que visita desde 1984. Con respecto a las caracterÃsticas personales que comparte con su personaje, destacó el respeto por la amistad.
Tan suelto parecÃa el español que hasta se animó a imitar, entre risotadas varias y con un vaso de agua en la mano, la manera de beber de un gato. Pero también se puso serio al recordar lo que todos le decÃan cuando llegó a Hollywood hace veinte años: “Si te quedas aquà sólo interpretarás bandidos o narcotraficantesâ€. Luego añadió que “es bonito para la comunidad latina que Hollywood no piense de esa manera. Los hispanos que emigraron a Estados Unidos se han sacrificado mucho por las generaciones que los sucedieron, a tal punto que hoy muchos de sus hijos ocupan cargos de poder, incluso en el Congresoâ€.

Salma Hayek, espléndida, profundizó lo declarado por su compañero al expresar que “es distinto ser considerado europeo que ser considerado mexicano. En Estados Unidos todos me decÃan que me volviera, que jamás conseguirÃa trabajoâ€. Respecto del film La Balada del Pistolero, de Robert RodrÃguez (en cuyo rodaje, afirmó jocosamente, sólo se hablaba en inglés a la hora de filmar), Hayek agradeció la quÃmica que hubo con Banderas: “Sin eso, no hubiese tenido una carreraâ€.
Jerry Katzenberg también se refirió a la hispanidad: “Fue un gran honor tomar y homenajear esta cultura, tal como lo hicimos con la cultura china en Kung Fu Pandaâ€. Cuando se le preguntó si harÃa una pelÃcula en Argentina, el fundador de Dreamworks remarcó que ama visitar nuestro paÃs, pero que en su estudio son como “la ONU de la animaciónâ€, debido a la heterogénea procedencia de quienes trabajan en él. Eso, de más estaba decirlo, serÃa muy difÃcil de reproducir en esta parte del mundo. Acerca de las novedosas técnicas empleadas para la pelÃcula, opinó que lo más complicado de lograr para la pantalla fue el pelaje de los felinos.
Por su parte, Chris Miller declaró que seguramente haya secuela de El Gato con Botas. Para la preparación del personaje central, explicó, se la pasó mirando videos de gatos en You Tube. Era necesario crear un mundo propio para el héroe, razón por la cual fue consciente la no inclusión de guiños a la saga de Shrek.

Al ser consultados sobre qué cosas habÃan incorporado a sus vidas de la cultura estadounidense, Hayek mencionó una mayor puntualidad, ajena al “ahorita†mexicano, y una hasta entonces inédita capacidad para organizarse, aunque claro, no al punto de convertirse en un robot. Más original fue la respuesta de su compañero de elenco: “Lo más importante que extraje de esa cultura es rubia, de ojos azules y es la madre de mis hijosâ€, refiriéndose a su mujer, Melanie Griffith. Ambos, lógicamente, expresaron su gratitud hacia Hollywood. No era para menos.
Luego de hablar brevemente sobre sus proyectos para el futuro (que incluyen producir y dirigir), Banderas cerró la conferencia con un falso estornudo dirigido a Katzenberg, cuyo mensaje fue: “¡Quiero una secuela!†Es de esperarse que sus deseos se cumplan.





