A rodar mi amor… vamos a rodar mi amor…![]() Anoche estuve pensando en hacerme la rata a la columna de hoy. No me siento del todo bien y ando muy nerviosa, por lo que mis niveles de ansiedad se han disparado a la estratósfera. Pensé en llamar al jefecito y pedirle una prórroga o algo asÃ, debido a mi falta de energÃa, mi miedo y mi angustia que van acrecentándose, a medida que van pasando las horas. Verán, estoy a un dÃa y medio de comenzar a filmar un nuevo cortometraje. Algo tranquilo, con actores amigos, equipo reducido y producción pequeña. Nada demasiado pretencioso, ni pomposo, arrancando de hecho muy de a poco, con algunas escenitas y sin herniarnos ni desgañitarnos los primeros dÃas de rodaje. Hace ya más de seis añitos que no ruedo como directora, asà que podrán entender el fierro que me embarga. Para decorar este cuadro dantesco, no me siento demasiado católica estos dÃas, estoy más bien debilucha, lo que me complica las cosas tanto fÃsica como mentalmente. Leer más... Comentarios (4)
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Plan B...![]() Hoy pensaba, básicamente, hablar de futbol y de films que se trataran de deportistas que superaban obstáculos y que vencÃan la adversidad de manera feroz, luchadora, gloriosa y con alguna musiquita de fondo que fuera bien envalentonadora. Pero, el partido de anoche y su resultado (aún cuando me simpatiza mucho Belgrano de Córdoba) no me dio la maña que necesitaba, para elaborar esta columna. En mi casa, la bandera futbolÃstica que se enarbola, es la de River Plate, aún cuando yo soy ferviente hincha de Independiente. Es que, por alguna razón, parece que la insignia distintiva del hogar, la aporta mi hombre y, debo decir, eso no es una total injusticia. Él se traga los partidos, sufre como condenado, no tiene ya uñas en los dedos de los nervios, y la ansiedad que ha estado pasando lo está dejando casi sin pelos en la cabeza. Por mi parte, me alegro profundamente cuando gana el Rojo, pero la realidad es que no sigo los partidos y me limito a saber el nombre de uno solo de los jugadores de mi esquipo, Tuzzio. Esto se debe de manera redonda,  a que está razonablemente bueno y a que alguna vez protagonizó un escándalo de proporciones faranduleras, que me quedó anclado en la memoria. Asà que no me quejo cuando digo que esta casa lleva, mayormente, el escudo de los millonarios como emblema regente. A mÃ, me quedan las alegrÃas de los 5 a1 de mi Rojo querido, a penas confinadas a uno o dos cuartos de la casa. El cine está en todas partes...![]() Son aproximadamente las siete de la mañana en Aruba. Todo está muy quieto en el hotel. La pileta descansa, la gente no hace ningún ruido, el sol apenas acaba de salir y, desde la ventana de mi cuarto, puede verse el mar en calma más transparente que nunca, los barcos dormidos, el cielo plateado y a dos viejos que se levantaron re temprano para nadar desnudos. ¡Bien por ellos qué carajo! Después de todo, este paraÃso te conecta de nuevo rápidamente con tu parte salvaje, con tu parte caliente, con tu parte incivilizada y más que nada, con tu parte “all inclusiveâ€. Es mi penúltimo dÃa aquà y ya llevo tiempo largo queriendo hacer berrinche por eso. Trato de comportarme porque  estoy grande para tirarme al piso a patalear,  a gritar que no me quiero ir y a hundir mis delicadas garras en la arena, de manera tal que la única manera de llevarme, sea a la rastra causando flor de escándalo. Pero, la verdad, es que me dan unas ganas locas de hacer eso. Me encanta aquÃ. El mar siempre fue mi amigo y en este lugar muestra su lado más pacÃfico, más amoroso, más suave y delicado. Te hace sentir arrullado, tranquilo, tibio… Es un lugar casi de pertenencia aunque seas extranjero y yo que, como ustedes saben, siempre quise ser una sirena… En fin, es muy difÃcil rajar de acá... Chamuyito amoroso, de vuelo tropical…![]() Son las cuatro menos veinticinco de la mañana y estoy en el aeropuerto de Ezeiza, escribiendo la columna. Me dejé estar un poco, debo confesar, con el trajÃn de los preparativos del viaje y las diligencias para dejar todo listo en casa. Nos estamos yendo a Aruba con mi Bebi y las cosas esta semana han estado medio revueltas. Estoy en la sala de embarque y la gente charla. Todos estamos especulando acerca de si la nube nos va a dejar viajar o no. Es madrugada, pero la gente parlotea como si fueran las cuatro de la tarde. Hay algunos guardias de seguridad durmiendo en los sillones y, cada tanto, yo me levanto para chusmear la sala vip y ver si me encuentro con alguna celebridad. ¿Y los Sueños, Sueños son?...![]() ¿Han tenido alguna vez ese sueño en el que, por alguna razón incomprensible, están desnudos en la escuela? Dicen por ahÃ, que la mayorÃa de las personas lo tiene en un momento u otro de la vida. Es un sueño frecuente, como ese en el que vas volando por todos lados, o en el que te persiguen y no podés correr, o (el más común de todos)  en el que te caes a un pozo y te despertás justo. Para mà los sueños siempre han sido un recurso inagotable de inspiración, a la vez que una ventana directa a mi cabeza y una fuente oscura de angustia y de miedo. Desde muy chiquita, he soñado cosas verdaderamente bizarras. Mis compañeritos de colegio llegaban a la escuela contando sus peripecias onÃricas de la noche anterior. Eso sucedÃa bastante seguido, debido a que asistÃamos al turno mañana y todos llegábamos con la cabeza fresca, recién levantados y con el recuerdo de la madrugada completamente vÃvido y procesado. |









